jueves, 10 de marzo de 2011




Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos;
y mi alma que se muere de tristeza,
de nostalgia y de recuerdos,
se sumía fatigada
en la bruma de los sueños.

Esta tarde han florecido
los vergeles de los cielos;
los crepúsculos pasados fueron grises
cual monótonos crepúsculos de invierno.
Esta tarde renació la primavera:
los velados horizontes descubrieron
sus aldeas indecisas;
hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento,
hubo magia fabulosa de colores y de esencias;
fue un crepúsculo de aquellos
de las dulces primaveras que mi alma
ve vagar en sus recuerdos.

En la nada flotó un algo de profundas transparencias
y los giros de las brisas, un momento
dibujáronse temblando;
una onda ensombrecía los misterios
de la tarde...
En el cielo religioso
las estrellas del crepúsculo entreabrieron;
y mi alma se perdió en la vaga bruma
de los últimos jardines melancólicos y quietos...

Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos.

He entreabierto mi balcón:
por oriente ya la luna va naciendo;
las fragantes madreselvas
dan al aire de la noche las unciones de sus frescos
y balsámicos perfumes;
están tristes los luceros.
En mi oído vibra el ritmo de las voces que se aman.
Me da horror de estar a solas con mi cuerpo...
El silencio me contagia;
estoy mudo..., en mis labios no hay acentos...
Me parece que no hay nadie sobre el mundo,
Me parece que mi cuerpo
se agiganta; siento frío, tengo fiebre,
en la sombra me amenazan mil espectros...

He sentido que la vida se ha apagado
sólo viven los latidos de mi pecho:
es que el mundo está en mi alma;
las ciudades son ensueños...

Sólo turba la quietud solemne y honda
el temblor de los diamantes de los cielos.
Estoy solo con mi alma
que se muere de tristeza, de nostalgia y de recuerdos.

¿A quién cuento mis pesares?
Me da miedo de turbar este silencio
con sollozos. ¡Si escuchara algún suspiro!
¡Mis amores están lejos!

Por los árboles henchidos de negruras
hay terrores de unos monstruos soñolientos,
de culebras colosales arrolladas
y alacranes gigantescos;
y parece que del fondo de las sendas
unos hombres enlutados van saliendo...
Los jardines están llenos de visiones;
hay visiones en mi alma..., siento frío,
estoy solo, tengo sueño...
Los recuerdos se amontonan en mi mente,
los suavísimos recuerdos
de las tardes que me dieron sus colores,
sus esencias y sus besos.
¡Son tan dulces esas tardes de la tierra!,
(¡ah, las tardes de los cielos!)

Ya la luna amarillenta
va subiendo.
Mis pupilas, anegadas por el llanto,
se han cuajado de luceros.
Siento frío...¡Quién pudiera
dormitar eternamente en su ensueño,
olvidarse de la tierra
y perderse en lo infinito de los cielos!
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
estoy solo; mis amores están lejos...



El poema transmite la tristeza y la actual oscuridad de su amor mientras recuerda pasiones pasadas.



... El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un dia rosa persiste
en el pálido poniente...
Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
-- Mi mano deja mi frente... --
¡Llueve, llueve dulcemente!

¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!



Es un  poema que transmite, sobre todo con sus rimas y repeticiones, sus sentimientos sobre las lluvias del otoño y cómo ve esta estación.


En el recuerdo estás tal como estabas.
Mi conciencia ya era esta conciencia,
pero yo estaba triste, siempre triste,
porque aún mi presencia no era la semejante
de esta final conciencia

Entre aquellos geranios, bajo aquel limón,
junto a aquel pozo, con aquella niña,
tu luz estaba allí, dios deseante;
tú estabas a mi lado,
dios deseado,
pero no habías entrado todavía en mí.

El sol, el azul, el oro eran,
como la luna y las estrellas,
tu chispear y tu coloración completa,
pero yo no podía cogerte con tu esencia,
la esencia se me iba
(como la mariposa de la forma)
porque la forma estaba en mí
y al correr tras lo otro la dejaba;
tanto, tan fiel que la llevaba,
que no me parecía lo que era.

Y hoy, así, sin yo saber por qué,
la tengo entera, entera.
No sé qué día fue ni con qué luz
vino a un jardín, tal vez, casa, mar, monte,
y vi que era mi nombre sin mi nombre,
sin mi sombra, mi nombre,
el nombre que yo tuve antes de ser
oculto en este ser que me cansaba,
porque no era este ser que hoy he fijado
(que pude no fijar)
para todo el futuro iluminado
iluminante,
dios deseado y deseante.



 

Es un poema que transmite muchos sentimientos. Tiene una gran cantidad de recursos sensoriales que activan la imaginación y la empatía de su amor. Te hace pensar que estás en el paisaje del que habla.


Presentación en Windows Movie Maker del poema VI de Juan Ramón Jiménez.
Canción: para Elisa, Mozart.

martes, 1 de febrero de 2011

Biografía de Juan Ramón Jiménez

       Juan Ramón Jiménez nace el 23 de diciembre de 1881, en Moguer, en la provencia de Huelva, España, donde vive junto a su familia hasta los 15 años. En 1896 se traslada a Sevilla, para hacerse pintor y estudiar en la Universidad la carrera de Derecho. Empieza a escribir poesía a principios de siglo, y en 1911, se muda a la capital de España, Madrid. Poco después conoce a su futura esposa, Zenobia Campubí Aymar, y cinco años más tarde se casan en la ciudad de Nueva York. Es allí donde empieza Juan Ramón una nueva etapa en su creación poética.
       El matrimonio vive a lo largo de los años en España, en los Estados Unidos (Washington, D.C., y Coral Gables, FL), en Cuba y en Puerto Rico. Juan Ramón no deja nunca de buscar una poética sencilla y pura, y en 1956 la Academia sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura. Pocos días después, en Santurce, P.R., muere su mujer de cáncer, y Juan Ramón se recluye en casa. En 1958 muere el gran poeta español, también en Puerto Rico, e inmediatamente después los cuerpos de él y su mujer son trasladados definitivamente a España, donde reciben sepultura en el cementerio de Jesús, de Moguer.


        

lunes, 10 de enero de 2011

¡Feliz 2011!




  ¡Feliz año a todos los lectores y compañeros del blog! ¡Esperamos que se cumplan vuestros deseos y vuestros propósitos para este nuevo año!




 Año nuevo, Rubén Darío:


A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Panorama de la novela actual

El fin de la Dictadura, la Restauración monárquica y la llegada de la Democracia abren un nuevo periodo en nuestra Historia. El ambiente de libertad, la desaparición de la censura y el acercamiento a Europa son hechos relevantes de esta nueva etapa. Existe un mayor conocimiento de la cultura europea y, a la vez, nuestra cultura es más conocida fuera de nuestras fronteras.
El fin de la censura sirvió para clarificar el panorama de la novela española: se publican en España obras prohibidas y editadas en el extranjero (Goytisolo, Marsé); textos inéditos o mutilados aparecen ahora en su integridad (Martín Santos; Vaz de Soto); se recupera la narrativa de los exiliados (algunos reciben importantes premios literarios: Sender, Francisco Ayala, Rosa Chacel); se traducen obras extranjeras antes prohibidas.
Los primeros años de la Democracia traen un auge de la novela política (J. Semprún: Autobiografía de Federico Sánchez), pero en seguida empiezan a diversificarse enormemente los temas; se cultivarán todas las tendencias narrativas posibles. A este panorama tan variado contribuye la coexistencia de distintas promociones: la del 36 (Cela, Delibes, Torrente), del 50 (Goytisolo, Marsé), la del 68 (Vaz de Soto, José Mª Guelbenzu, Vázquez Montalbán, E. Mendoza...) y los novelistas de los 80, entre los que destacamos a Rosa Montero (1951), Jesús Ferrero (1952), Justo Navarro (1953), Julio Llamazares (1955), Antonio Muñoz Molina (1956), etc. Estos autores del 80 siguen, por lo general la tendencia de los autores de 68; en sus obras se produce una búsqueda de la universalidad (cosmopolitismo en hechos, escenarios, maestros), a veces a costa de ignorar lo propio en favor de lo ajeno. En algunas de sus últimas obras (Muñoz Molina: El jinete polaco, Premio Planeta 1991) se produce un retorno a lo español, a la búsqueda de nuestras raíces inmediatas (olvidadas por la Historia oficial anterior) y a la profundización en la esencia y los orígenes del ser español actual.
Características
-      Utilización de registros lingüísticos distintos: mezcla de lengua vulgar y lenguaje literario.
-      En lenguaje literario utiliza el barroquismo, utiliza figuras retóricas.
-      Escenarios y personajes nos resultan exóticos, brutales y son seres vulgares e insignificantes.
-      Mezcla de magia y realidad, no magia de Europa, convive con la realidad y no pasa nada, toman pócimas y aparecen fantasmas.
-      Empleo de técnicas narrativas novedosas: se construye la obra desde el final.
-      Mezcla aspectos ideológicos y románticos, igual que nos descubre condiciones infrahumanas en vida, aparece un factor político, ideológico (denuncia de la situación de la vida de estos), junto a esto, aparece lo sentimental.
Tendencias en la novela española actual
Existe una variedad enorme de temas y una calidad bastante elevada en muchas de nuestras últimas novelas. Esto hace que cada vez sea más difícil clarificar el panorama y establecer tendencias unificadoras. La mezcla de cuatro generaciones narrativas, la llegada de autores exiliados, el auge de los premios literarios y el boom editorial dificultan enormemente la tarea. Intentaremos agrupar los autores y obras en las principales tendencias reconocidas por la crítica (Sanz Villanueva; Basanta):
·      Metanovela: se cuenta una historia y al mismo tiempo el proceso seguido en la narración de la misma.
- Juan José Millás, El desorden de tu nombre.
·      Novela lírica: centra el máximo interés en el texto y en la calidad poética de cada página.
- Francisco Umbral, en muchas de sus novelas.
- Julio Llamazares, La lluvia amarilla.
·      Relato de aprendizaje: en el que se desarrolla el proceso de un individuo en formación, con su acceso a la experiencia.
- Javier Marías, Todas las almas y Corazón tan blanco.
·      Novela histórica: con sus creaciones verdaderas o invenciones fantásticas.
- Ana Mª Matute, Olvidado rey Gudú.
- Pérez Reverte, El maestro de esgrima o la serie sobre El Capitán Alatriste.
- José Luis Sampedro, La vieja sirena.
- Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios.
- Antonio Gala, El manuscrito carmesí.
·      Novela de intriga.
- Vázquez Montalbán, serie de novelas sobre el detective Carvalho.
- Pérez Reverte, La tabla de Flandes.
- Antonio Muñoz Molina, El invierno en Lisboa.
·      Recreación del pasado franquista o de la Guerra Civil.
- Mateo Díez, La fuente de la edad.
·      Novela de personaje y de introspección psicológica.
- Soledad Puértolas, Todos mienten.
- Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable o Lo raro es vivir.